Tradición, amor y churros

Más de 100 años haciendo churros.

Todo comenzó durante la guerra de Cuba, en donde Don Florencio, el bisabuelo de la familia Gorrachategui , y el primer fundador de esta saga de maestros de churreros , elaboraron churros, siendo este un éxito que ganaron un premio allá en Cuba.

 

En 1902, ya en España, Don Florencio decide abrir las puertas de su primera churrería en la calle Ave María de Madrid. Es aquí donde cuatro generaciones de churreros continúan con un legado y un oficio, que brindan tantas satisfacciones: Don Ceferino (su hijo), Don Galo (su nieto) y Don Joaquín (biznieto), dueño de la chocolatería churrería actual " Maestro Churrero " .

Don Galo y Doña Ana. Su historia de amor.

Madrid se convierte en la ciudad por excelencia de chocolate con chocolate , y sin duda, Don Galo y Doña Ana (su mujer) tienen mucho que ver.

 

Se sabe en una de las ferias de Madrid, en las fiestas de San Blas, en donde Don Galo se queda encandilado en Doña Ana nada más que la invitación a un café, ella por supuesto acepta, y así comienza una historia de amor Que durará toda una vida se casó cuando ella tenía 17 años y desde ese momento juntos con su andadura por el mundo de los churros juntos, apoyándose, trabajando duro y sobre todo amándose.

 

Cabe destacar que gracias a la alegría con que hacían las cosas, la perseverancia a pesar de los momentos difíciles, el tener claro que no se iba a poner nada por delante de la impidiera triunfar y su afán por ofrecer al cliente el mejor churro de Madrid , hicimos que luchemos por algo en lo que creemos, disfrutamos, y nos aseguramos hacíamos estupendamente, pues lo hacíamos con el corazón .

En aquellos años, principalmente en los puestos de calle y en todas las ferias de la localidad, en los lugares de Madrid, donde Doña Ana y Don Galo han estado. Algunos de esos lugares han sido la esquina de la calle Atocha con el Paseo del Prado, el barrio del Pilar, Lavapies, la calle Toledo, la Plaza Mayor, o en el Pardo ...

 

“Es bonito recordar momentos de aquella época juntos, mi marido y yo, mano a mano. Recuerden cuando venga a por un junco de churros, toreros o artistas a terminar sus funciones, cuando después de las comuniones repartimos el chocolate con churros en el Pardo, o tras las uvas del año en la Plaza Mayor, en donde todo el mundo Se tomaba Sus churros tras las campanadas ” -nos relata Doña Ana.

 

En 1975 se encuentra en la plaza Jacinto Benavente con el nombre de "Doña Ana", en donde gracias a Don Galo, sus cuatro hijos perfeccionaron su técnica y aprendieron el oficio de churrero mejor maestro que usted puede tener, su padre, Don Galo, El Maestro Churrero .

 

Pero esta historia no acaba aquí.

 Continuará ……